Por: Lic. Rosa Coaricona

 

 

MERCOSUR Y LA CAN

 
La integración sudamericana pasa por buenos, aunque difíciles, momentos; el Mercosur integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, ha incorporado a Venezuela con bombos y platillos, siete años después de haber solicit-

ado el ingreso. Bolivia ha oficializado, también, su solicitud para una futura incorporación. Es decir, el proyecto de integración viene funcionando bien en la vertiente atlántica de Sudamérica.

La integración sudamericana implica también a la CAN (Comunidad Andina de Naciones) que está integrada por Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. La CAN perdió a Venezuela que se integró en el Mercosur para felicidad de sus nuevos socios. Dos son los actores de integración: el MERCOSUR y la CAN.

La integración sudamericana , sin embargo, no puede desdeñar los dos pilares (CAN-MERCOSUR); por el contrario, ambos bloques forman parte de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), incluyendo a Chile que antaño se fue de la CAN. Nadie sobra en esta estructura integradora. Sudamérica, un solo país, una sola bandera, una sola moneda.

La integración sudamericana tiene elementos tangibles de integración: el gas, el petróleo, el agua y el oxígeno. Sin contar materias primas, minerales, amazonía, andes, patagonia, biodiversidad, etc. Sería el II Tawantinsuyo, el segundo imperio. La Unión Europea , hoy con 27 países, comenzó su integración en base al carbón y al acero. Tenemos, pues, necesidades y proyectos en común.

La integración sudamericana se fortalece, entonces, con la diplomacia presidencial. El presidente Hugo Chávez es activo integrador, más allá de su ideología; la presidenta Bachellet y el presidente Uribe, son puntuales en las citas de las cumbres. Tampoco se queda a la saga el presidente Lula ni el presidente Evo Morales que, actualmente, negocian en Brasil el nuevo precio del gas boliviano. Todos se mueven en esta nueva selección sudamericana.

La integración sudamericana es indispensable para circular libremente personas y mercancías. Turismo regional con pasajes de avión regionales, no internacionales. El presente siglo nos debe encontrar juntos en esta política de bloques: China es un gigante, India un coloso, EE.UU un imperio, la Unión Europea una fortaleza, Rusia una potencia. Los sudamericanos debemos tener una identidad, una casa común, un negocio propio. Los dirigentes políticos, económicos y sociales, deberán tener muy claros nuestros intereses comunes. De lo contrario, será otro siglo perdido.

Lima, 15 de febrero de 2007