Por: Lic. Rosa Coaricona

 

 

OLIVERA CULPA A CARLOS FERRERO DE HABERLO ASESINADO POLÍTICAMENTE

Aliado por cuatro años, canciller por tres días. Un dolido Fernando Olivera dejó entrever que la alianza PP-FIM continuará sobre el papel, más no en la práctica
Si el miércoles en la noche conversaron cordialmente en el Salón de Acuerdos de Palacio de Gobierno, la próxima vez que se encuentren se sacarán los ojos. O tal vez Fernando Olivera solo deje con el brazo extendido a Carlos Ferrero.
Que ayer el líder del Frente Independiente Moralizador (FIM) se haya reconocido "muy dolido" es un eufemismo. En verdad, se lo veía devastado, acabado, con la voz quebrada por momentos. En conferencia de prensa, Olivera se declaró dolido por el odio destilado en lo que calificó como "campañas difamatorias" y un "linchamiento general".
No dio muchos detalles, pero sí acusó con nombre y apellido al ex presidente del Consejo de Ministros Carlos Ferrero de haberlo asesinado política y moralmente.
¿Y cómo se perpetró este crimen? Olivera mostró el original de la resolución suprema que lo nombraba canciller, documento que llevaba las rúbricas del presidente Alejandro Toledo y de Carlos Ferrero. "Esta es la prueba de que se ha actuado con premeditación y alevosía para pretender asesinarme política y moralmente", dijo Olivera. "El que firma acá, Carlos Ferrero, es el mismo que a los tres minutos de mi juramento anunció su renuncia. ¿Qué nombre puede recibir esa conducta?", comentó Olivera, quien se preguntó por qué Ferrero no renunció cuando la Ley Wolfenson no fue observada. Por si fuera poco, recordó que el ex jefe del Gabinete propuso como ministro del Interior a Vladimiro Montesinos, allá cuando campeaba el fujimorismo (por la noche, a través de CNN, calificaría la actitud de Ferrero como "canallesca").
"Esa renuncia, fríamente calculada, con premeditación y alevosía, es la que crea la crisis. No mi nombramiento como canciller", aseguró Olivera.

Auge y salida de Olivera
Pero si en este asesinato hay un autor, también hay un cómplice: De acuerdo con Fernando Olivera, fue el presidente Alejandro Toledo quien le pidió convertirse en ministro de Relaciones Exteriores. Sin embargo, ahora le exige que dé un paso al costado.
Y siempre según Olivera, habría sido a fines del 2004 cuando Toledo le pidió preparar su regreso al Perú para abril o mayo de este año. A partir de ese mes, la insistencia del mandatario se hizo más evidente, y en junio, cuando Toledo retornaba de su periplo por el Medio Oriente y China, aprovechó una escala en Islas Canarias para insistir en su pedido.
En julio, Toledo ya había decidido el regreso de Olivera al Gabinete. Empero, el ex embajador tuvo que consultar esta posibilidad con la dirigencia del FIM, pues ya no contarían con su líder como candidato en las elecciones del 2006.
El 25 de julio --cuenta el ex embajador-- regresó a Lima para apoyar la elección de Marcial Ayaipoma (PP) como presidente del Congreso. Permaneció hasta la firma del contrato de la carretera Interoceánica y, después de esto, ya no volvería más a Madrid. Olivera sucedería a Manuel Rodríguez Cuadros en el Palacio de Torre Tagle.
La noche del miércoles, reunido con Toledo y Ferrero en Palacio, un entusiasmado Olivera habría expuesto su plan de acción para el Ministerio de Relaciones Exteriores. Incluso habrían decidido que el líder del FIM representara a Toledo a fines de agosto en la Cumbre de Río. Aun más, juntos habrían planeado una reunión con el presidente George W. Bush, para impulsar la firma del TLC.
El apoyo del presidente a este nombramiento parecía a prueba de balas, pues ya una vez desatada la crisis, según Olivera, fue el mismo Toledo quien le dijo que asumiera el cargo de canciller.
No obstante, el viernes por la noche, tras la crisis generada por su nombramiento, las cosas cambiaron: "¡Fernando, las encuestas! Hay que dar un paso al costado", es lo que Toledo le habría dicho a Olivera el viernes en Palacio. Al ahora ex canciller este pedido le habría asentado muy mal. "Es lo mismo que yo escuché hace año y medio cuando el 95% pedía que (Toledo) se vaya; cuando un diario pedía que dé un paso al costado", dijo .

Me voy para no volver
Pero Olivera no solo está dolido. Aunque no lo dijo, está claro que siente que le han pagado mal, no solo Ferrero y Toledo, sino también el ala dura de Perú Posible.
Fue bajo esta premisa, y luego de una hora de exposición, que Olivera anunció que dejaría el Gabinete para no volver jamás. "Fernando Olivera y el FIM nunca van a ser razón para una crisis de gobernabilidad. Por eso quiero anunciar que nunca más integraré algún Gabinete del presidente Toledo. Nunca más ningún integrante del FIM participará en cargo alguno de este gobierno".
Esto no solo significaría que no veremos más a un ministro del partido de la escoba, sino que Carlos Zamorano dejará en breve la gerencia general de Prom-Perú.
Pero Olivera no fue muy claro sobre la continuidad de la alianza PP-FIM. Si bien la renuncia de la cuota de poder del FIM en el Ejecutivo hace suponer una ruptura, Olivera afirmó que el Pacto de Gobernabilidad no sería roto, pues hay un "compromiso con el Perú".
No obstante, fimistas cercanos a Olivera sugieren leer entre líneas las palabras de su líder: La alianza con la chacana continúa sobre el papel, pero en la práctica "la alianza es con el Perú". Es decir, el apoyo del FIM en el Congreso a PP ya no será a rajatabla. Si los de la escoba consideran que no hay razón para apoyar una iniciativa, no votarán por ella, así lo haga PP.
Eso es lo que debe entenderse, dicen los del FIM, cuando Olivera afirma que apoyará al presidente pero con la condición de que respete la gobernabilidad y la moralidad. "El FIM tiene un compromiso superior a cualquier alianza. Nuestro compromiso es con el Perú", aseguró Olivera. No es gratuito, entonces, que el ex canciller haya enrostrado a PP que los votos del FIM permitieron sortear el caso de las firmas falsas y alcanzar la presidencia del Congreso.
Los de la escoba han perdido una batalla clave en el Ejecutivo, pero sin duda están decididos a hacerse extrañar en el Legislativo.

Gerardo Caballero Rojas (El Comercio - 14.08.05)